Sistema versus individuo: un diálogo posible
Autores:
Antonieta Prado y María José González

Resumen:
El proceso de instalación de una Unidad de Terapia Familiar en una Unidad de Salud Mental inserta en un Centro Médico genera muchos desafíos. Los pacientes que recibe la Unidad de Terapia Familiar vienen derivados de otras unidades de la Institución. En esas derivaciones nos encontramos con el primer nudo crítico, que es la forma de comprender los casos, siendo la mayoría de las veces desde una perspectiva individual y psicodiagnóstica. El psicodiagnóstico (muy común en el enfoque individual) lleva implícito el que es un sólo sujeto quien padece el trastorno mencionado, por lo tanto, la terapia debe estar centrada sólo en él. En cambio, en la terapia familiar, uno de los objetivos más importantes de la primera sesión, dice relación justamente con la necesidad de des-indexar al paciente derivado y comprender el conflicto desde una perspectiva sistémica-relacional, guiando la intervención a un plano familiar. Desde esta postura, el psicodiagnóstico pierde sentido, ya que no da cuenta del problema que la familia manifiesta. Sin embargo, ha sido necesario hacer que ambos lenguajes y enfoques converjan, de manera que se permita un trabajo conjunto beneficioso para los pacientes. Se ha socializado la idea que los conflictos no están depositados en una sola persona, sino que se encuentran situados en las relaciones que los miembros de una familia establecen entre sí, y es ahí donde cobra sentido la intervención sistémica-familiar.

Cierre la ventana o, si prefiere, vuelva al inicio de página haciendo clic acá



La co-terapia: el arte de derivar y mantener la coherencia terapéutica
Autores:
Michelle Barr y Sofía de la Puerta

Resumen:
Al insertar una Unidad de Terapia Familiar en una institución en la que no existía previamente, se torna relevante el establecer ciertos aspectos de funcionamiento en relación a la co-terapia, es decir, coordinar apropiadamente las intervenciones de todos los profesionales a cargo de la familia.
Debido a que esta conversación terapéutica implica una participación conjunta, suele ser frecuente que ocurran malos entendidos durante el proceso. Lo anterior nos parece pertinente de revisar, ya que constituye un elemento central, que explica la dificultad observada en co-construir una adecuada derivación y posterior trabajo en terapia familiar. Al realizar una derivación a terapia familiar es fundamental la construcción conjunta con el paciente y/o la familia del motivo por el cual se considera adecuado transitar desde una modalidad de atención individual a una familiar. Cuando esto no ocurre, al contactar a la familia para la primera sesión, se genera un impacto en ellos, puesto que no comprenden cómo y por qué se llegó a esta decisión. Además se agrega el cambio de encuadre terapéutico, ya que deben participar todos los miembros de la familia y no sólo el paciente índice.
Lo anterior dificulta no sólo la adherencia al tratamiento, sino también la formación del vínculo terapéutico.
Por otro lado, cuando hay otros profesionales involucrados en el caso, ya sean psiquiatras o psicólogos, entre otros, es importante coordinar el trabajo para dirigirse hacia un mismo objetivo y no entorpecer la labor de cada uno. Además, de considerar que la familia no se esté multi-intervenida y que, por el contrario, sienta la coherencia, confianza y seguridad en el trabajo que los distintos profesionales y la institución le están brindando.

Cierre la ventana o, si prefiere, vuelva al inicio de página haciendo clic acá



La ubicuidad de la supervisión en la unidad de terapia familiar.
Autores:
Cristóbal Morales y Tita Szmulewicz

Resumen:
Al instalarse la unidad de terapia familiar, se instala con ésta la persona del supervisor, quien juega un rol ubicuo dentro de los procesos terapéuticos en curso. No se puede soslayar el hecho de que el rol de la supervisora ha estado relacionado directamente con un modelo de trabajo técnico y una mirada epistemológica específica, propia de su sub-cultura terapéutica. Esto no se ha constituido en un tema tabú para el equipo, muy por el contrario, ha sido explicitado constantemente, aunque no por eso, ha resultado ser menos curioso. Se trata de un proceso lento, en donde las ideas centrales respecto a la comprensión de la terapia familiar y al cuidado de los terapeutas y pacientes, han estado permanentemente siendo considerados. Existen muchas formas de supervisar y en esta unidad se ha abordado sólo alguna de ellas, debido a la necesidad básica de constituirse como equipo y también a la complejidad de los casos atendidos. Supervisión en seco, supervisión desde la persona del terapeuta y consultorías en espejo han constituido la mayor parte de la agenda de la supervisora. A través de este trabajo se quisiera dar a conocer, tanto el modelo de supervisión que se ha implementado, como alguna viñeta en relación a entrampes en la supervisión misma.

Cierre la ventana o, si prefiere, vuelva al inicio de página haciendo clic acá