El legado de Kandel: Diálogo entre las Neurociencias Genéticas y la Psicoterapia
Autores: Juan Pablo Jiménez

Resumen:
En dos trabajos clásicos Kandel (1998-1999) propuso un programa de investigación que empieza a desarrollarse durante lo que va del siglo XXI. En lo esencial, Kandel planteó que si la psicoterapia es efectiva, ésta debe cambiar el cerebro. En los últimos 20 años crecen los trabajos que validan esta idea mediante el seguimiento imageneológico de los cambios cerebrales en psicoterapia. Pero su programa también incluye el estudio de la genética (polimorfismos) como condicionante del cambio psicoterapéutico y de los cambios epigenéticos como correlatos de los cambios terapéuticos. Sin embargo, tales investigaciones requieren un cambio en el paradigma de investigación, hacia una metodología apropiada al estudio de la complejidad. Ha sido Kenneth Kendler quien, en diferentes trabajos, desarrolla una epistemología de la investigación multinivel, marco apropiado para estudiar fenómenos complejos. Se presenta el diseño de un proyecto Fondecyt (1150166) en curso, que estudia Depresión y Bienestar Subjetivo en su relación con polimorfismos genéticos en el contexto de variables intermediarias tales como estilo de apego y personalidad, trauma temprano y reciente, entre otras.

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Genes, ambiente y salud mental: ¿pueden las intervenciones psicosociales producir cambios epigenéticos?
Autores:
Alberto Botto

Resumen:
La epigenética corresponde a todos aquellos mecanismos que regulan el genoma mediante modificaciones que no involucran una alteración en la secuencia del ADN. Los cambios epigenéticos presentan tres características fundamentales: (1) dependen del ambiente (Zhang & Meaney, 2010), (2) son heredables, es decir, pueden transmitirse a la descendencia (Daxinger & Whitelaw, 2012) y (3) son dinámicos a lo largo de la vida y potencialmente reversibles (Szyf, McGowan, & Meaney, 2008). Estos procesos pueden entenderse como una forma de codificar biológicamente el impacto que los eventos vitales tienen sobre un organismo (Isles & Wilkinson, 2008) sirviendo como un puente molecular entre la “naturaleza” y la “crianza” (Tammen, Friso, & Choi, 2013). Existe evidencia respecto a que la psicoterapia es efectiva (Lambert, 2013) y produce cambios biológicos en el sistema nervioso central (Barsaglini, Sartori, Benetti, Pettersson-Yeo, & Mechelli, 2014). Eric Kandel fue uno de los primeros en advertir la posibilidad de conceptualizar la psicoterapia como un tipo de aprendizaje dependiente de las influencias ambientales, cuyo efecto neurobiológico se traduce en la expresión de ciertos genes relacionados con el funcionamiento y la estructura de las conexiones sinápticas en el cerebro (Kandel, 1998, 1999). Sabemos que el ambiente interactúa con el genoma en el origen de las enfermedades mentales y que dicha interacción depende de mecanismos epigenéticos(Heim&Binder, 2012). Si consideramos que la psicoterapia es un tipo de tratamiento que implica un aprendizaje desde el ambiente (determinado por la relación terapéutica) es posible sostener que dichos cambios dependen de modificaciones epigenéticas. Incluso se ha planteado que la psicoterapia podría entenderse como una “droga epigenética” (Stahl, 2012). Sin embargo, hasta el momento no existen revisiones sistemáticas que estudien la relación entre la psicoterapia y la epigenética. Nuestra hipótesis es que así como el ambiente produce cambios biológicos que se traducen en modificaciones epigenéticas, es posible que las intervenciones psicosociales tengan un efecto similar. Se presentan los resultados de una revisión sistemática de estudios empíricos acerca de la relación entre intervenciones psicosociales y modificaciones epigenéticas y las implicancias que esto puede tener tanto para la investigación empírica como para la práctica clínica en psicoterapia.

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Interacción entre ambiente y variantes genéticas para predecir sintomatología depresiva: más allá del modelo de vulnerabilidad al estrés
Autores:
Caroline Leighton

Resumen:
Se presentan los resultados de un proyecto de investigación en curso. El modelo de la susceptibilidad ambiental diferenciada (Bakermans-Kranenburg & van Ijzendoorn, 2011; Belsky & Pluess, 2009; Boyce & Ellis, 2005; Way & Lieberman, 2010), propone que algunos genes podrían hacer a los sujetos portadores de estas variantes, más sensibles a las experiencias ambientales que los no portadores. Estos genes se han descrito como genes plásticos o prosociales. Hasta hace una década, los estudios (Caspi et al., 2003) habían demostrado que ciertos genes hacían a los portadores de estas variaciones genéticas (polimorfismos) eran más sensibles a los eventos traumáticos y vitales recientes, presentando mayores niveles de depresión e ideación suicida. Es decir, más vulnerables a las situaciones ambientales negativas. El gen de la región promotora ligada a transportador de la serotonina (5HTTLPR) y el gen del receptor de oxitocina (OXTR) son genes que han sido estudiados como genes que otorgarían una mayor vulnerabilidad a los eventos estresantes. Recientemente, se han incorporado a los estudios sobre interacción gen ambiente (GxE), los eventos o experiencias positivas y estos estudios muestran que las personas portadoras los “alelos más vulnerables”, tienen un mejor funcionamiento y menores tasas de depresión que los sujetos portadores del alelo largo en las mismas circunstancias positivas, es decir serían “alelos más sensibles” a las experiencias positivas también, no solo a las experiencias negativas.
Se presentan los resultados de un estudio transversal de 88 individuos de la población general. Los sujetos fueron genotipificados para 5HTTLPR, OXTR 2254298 y OXTR 53576. Se midió trauma infantil (CTQ) y los eventos vitales recientes positivos y negativos (LEQ), y el apoyo social (MOS-SSS). La sintomatología depresiva se evaluó con BDI. La hipótesis es que individuos portadores de los alelos más sensibles, las condiciones ambientales moderaran los niveles de sintomatología depresiva. Es decir, son más sensibles a las condiciones ambientales que los sujetos que no los portan.
Los resultados de esta investigación son relevantes para poder comprender el fenómeno de la depresión en la actualidad, ya que integra múltiples dimensiones que distinguen a las configuraciones de vulnerabilidad, sensibilidad y resiliencia. Los sujetos previamente considerados vulnerables serían más sensibles al contexto ambiental y social, y probablemente responderían mejor a un tratamiento psicoterapéutico.

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Nivel de mentalización y cambios epigenéticos en psicoterapia de adolescentes con trastorno de personalidad límite
Autores:
Yamil Quevedo

Resumen:
Los eventos adversos tempranos y un patrón de vínculo subóptimo con el cuidador interactúan con genotipos más sensibles al ambiente, afectando funciones en sistemas neurales de regulación emocional y respuesta al estrés, configurando el fenotipo de hipersensibilidad interpersonal, inestabilidad emocional, impulsividad y dificultades en la autoestima e identidad que conocemos como Trastorno de Personalidad Límite (TLP). Las modificaciones epigenéticas pueden explicar el cómo los estímulos ambientales pueden cambiar la expresión génica. Estas corresponden a mecanismos moleculares de metilación y modificación de histonas, responsables de mantener estable un patrón particular de expresión génica a través de las divisiones celulares, son estables en el tiempo, tejido-específicas y reversibles (Jaenish&Bird, 2003). Más aun, existe evidencia preliminar que estima que no son las condiciones ambientales en sí mismas sino que las percepciones subjetivas del ambiente social las que pueden influenciar los mecanismos moleculares de la expresión génica, por ejemplo, la percepción de aislamiento social puede activar genes de citokinasproinflamatorias (Slavich& Cole, 2013). Se propone entonces que la mentalización, entendida como procesos intrapsíquicos representacionales, puede mediar los efectos de la psicoterapia sobre los cambios epigenéticos en regiones críticas para la regulación emocional en pacientes con TLP. Se presenta un diseño de investigación para explorar esta hipótesis, que incluye la medición de los cambios en la metilación del genoma completo luego de un año de psicoterapia con foco en desarrollo de la mentalización. Se medirán también durante el curso del proceso terapéutico los niveles de mentalización a través de una entrevista estructurada que explora episodios relacionales, con el Método de Exploración de la Mentalización en el Contexto Interpersonal (MEMCI).

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